Argentina Una Trágica Comedia

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¡Lasciate ogni speranza, voi, ch’entrate! ¡Dejad toda esperanza vos que entráis! Es la expresión que utiliza Dante Alighieri en su monumental obra La Divina Comedia, al inicio del canto tercero para advertir a las almas de quienes ingresan al infierno, esto también es aplicable por analogía a la Argentina luego que se nos considere por Morgan Stanley Capital Investment (MSCI) en su Revisión Anual de Clasificaciones de Mercado, en la categoría de “standalone”, en lugar de hacerla descender como se esperaba al nivel de “frontera” al que habíamos accedido en junio de 2018, que se formalizo en mayo de 2019.

MSCI pondera a nivel mundial fondos de capital e inversión, deudas, mercados de valores, fondos de cobertura, títulos públicos, derivados financieros es decir es elemento fundamental de análisis para inversores, la calificación “standalone” es la última categoría de las calificaciones de MSCI, de esta forma iguala nuestra posición con Jamaica, Panamá, Trinidad y Tobago, Botswana, y Zimbabwe.

¿Que nos lleva a esta lista de aplazados y marginados del mundo de la inversión, los inversores y los negocios? La infinita lista de desaciertos, torpezas, dogmatismos, intereses personales, políticos y corporativos, la corrupción que aceptamos como natural e inevitable pero fundamentalmente por la anomia con que enfrentamos todas estas calamidades.

En el mientras tanto desde el gobierno junto a sus asociados y la oposición en todo su espectro continúan ciegos y sordos a la realidad que enfrentan, dos expresidentes Cristina y Macri, una con estratégicos y cómplices silencios y el otro siempre con desafortunadas expresiones, compiten por volver al lugar desde el que tanto daño infligieron a la república.

Este conjunto reitero de calamidades, resultado de actitudes y procederes irresponsables en algunos casos punibles deben se detenidas y revertidas, a los responsables con la ley que la justicia los juzgue y si corresponde los castigue. Asistimos a una desatinada competencia de personajes políticos que se repiten en el tiempo sin interrupción, que pujan por cargos electivos, que carecen de idoneidad moral, ética y profesional, que nada pueden ofrecer, que si solo pueden exhibir es la infinita orfandad de ideas, proyectos y su innata vocación por defraudar la fe publica.

Esta extraña situación que tiene antecedentes diversos en la historia de los pueblos, siempre su desenlace fue cruenta y trágica, sin embargo siempre existieron voces que alertaban a tomar conciencia de la realidad que se vivía, por ello fueron tildados de agoreros, interesados, desleales, traidores y apartidas.

Tan desorientados nos encontramos que no advertimos que los jóvenes solo buscan emigrar, que la educación se la desatiende y esta impregnada de radicalización ideológica, que la pobreza alcanza índices que solo son comparables con los países más pobres del tercer mundo, que la inseguridad es lo único seguro que tenemos, que varios miles de muertes por la pandemia pudieron ser evitadas si se hubiera actuado con idoneidad, responsabilidad, sin dogmatismos ni intereses políticos y/o comerciales, que son cientos de miles las empresas pymes quebradas, que las perdidas de trabajo alcanza a millones de personas, que muchas economías regionales están devastadas, que la emigración de empresas es estremecedor, sin olvidar la incongruencias de la política exterior que con irresponsabilidad e ignorancia supina conduce Felipe Sola.

La suma de todas las calamidades precedentes se están precipitando aceleradamente, ello nos lleva a preguntarnos ¿Que nos pasa? ¿Perdimos el espíritu de lucha y la voluntad?, ¿Estamos adormecidos? ¿Qué estamos esperando? ¡El Apocalipsis! No advertimos que el mismo esta ante nuestros ojos, que el desorden es nuestra realidad, que cualquier hecho desafortunado imprevisto o circunstancial puede ser el detonante que ponga en llamas a la nación, para evitar esto tenemos la única arma que nos permitirá defendernos y retomar el buen sendero el voto en las próximas elecciones, sepamos separar la paja del trigo, entonces votemos con memoria, racionalidad e inteligencia.

Buenos Aires, 28 de junio de 2021 Diego Lo Tártaro Presidente de IADER