Dejemos atrás el pasado

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Dejamos atrás un año decepcionante y comenzamos el nuevo con esperanza y optimismo, decimos con benevolencia decepcionante para no expresar con crudeza su realidad, el mundo esta sacudido por una calamidad con pocos precedentes históricos por su magnitud y por los estragos que causo y causa en vidas, daños sociales y económicos que significa la pandemia de Covid 19.

El alcance de esta tragedia aún no podemos dimensionarla en su real alcance y perjuicios porque la estamos atravesando y desconocemos cuando se materializará su fin. En este contexto las naciones identifican y priorizan los desafíos que tienen por delante para amortiguar su impacto y reducir costos, sin embargo algunos países emergentes como es nuestro caso a la hora de abordar este desafío implementan soluciones equivocadas que acrecientan y agravan sus consecuencias.

No sabemos, no queremos o no tenemos la capacidad de interpretar e interconectar nuestro pasado económico, financiero y social con la realidad a enfrentar y la misma pesa de manera preponderante y definitiva sobre el presente y futuro inmediato. Tan desorientados y confundidos estamos que disociamos antecedentes, realidades y soluciones, desatendemos los avances tecnológicos que impulsan y amalgaman la globalización y pretendemos apartándonos y cerrándonos en nuestro micro clima entendiendo que así amortiguamos daños y facilitamos soluciones.

Los desajustes reitero económicos, financieros y sociales que venimos acumulando por décadas están haciendo implosión, sus consecuencias están a la vista y nos golpean con intensidad, son tantas y tan grandes las distorsiones y desajustes en todos los ordenes que no podemos ya permanecer como espectadores y no exigir e impulsar los cambios necesarios que las circunstancias nos imponen, cambios que conocemos y sabemos donde están sus soluciones, reiteramos los más destacados:

  • Tener equilibrio Fiscal.
  • Reducir la dimensión del Estado.
  • Terminar con los controles de cambio y regulaciones que alteran los precios relativos y atentan contra la producción y la inversión.
  • Terminemos con las regulaciones de precios y tarifas que solo distorsionan al mercado, y nos llevan a menor calidad de los servicios.
  • Tener coherencia y continuidad en nuestra política externa.
  • Tener una legislación laboral acorde a las necesidades actuales.
  • Facilitar el acceso al crédito y los Mercados de Capitales a las Pymes y las Economías Regionales.
  • Modificar el sistema tributario, reduciendo la presión impositiva y hacerlo más eficiente.
  • Mayor equidad en la distribución del ingreso.
  • Acceso de calidad a toda la población a los servicios de salud y educación.
  • Modificar y hacer más justa y equitativa la Ley de Coparticipación Federal de Recursos Fiscales.
  • Facilitar las medidas de promoción para hacer a nuestras economías regionales más competitivas a nivel mundial.

¿Entonces porque no comenzamos a proceder en consecuencia? Porque previamente debemos:

  • Terminar con la casta política que ocultos en las listas sabanas son electos y se eternizan en sus cargos mediante reelecciones indefinidas, que prometen y se comprometen para luego una vez electos abjurar y traicionar esos compromisos con total desvergüenza y descaro.
  • Repudiar y expulsar a gremialistas corruptos que por décadas detentan sus cargos traicionando a sus mandantes al igual que dirigentes empresarios que solo defienden sus empresas desentendiéndose de los intereses del sector al que representan y al que se comprometieron amparar y defender.
  • Hacer una depuración en la justicia apartando a aquellos jueces y fiscales que no pueden justificar sus patrimonios.
  • Juicios políticos rápidos y públicos para aquellos jueces cuyos fallos no se ajustan a derecho y solo son la consecuencia de manejos turbios e inmorales dentro de la justicia. Todo esto evidencia de forma indubitable que el pasado continua gobernándonos, es decir los mendaces, fracasados y corruptos de siempre, esta realidad acrecienta el caos, el desorden social y la incertidumbre haciendo cada día más difícil y lejana una vida decente de tranquilidad, bienestar y el trabajo.

Esto nos lleva a preguntarnos ¿Tenemos la solución a todos estos problemas? ¡Si! Esta en las elecciones, pero advertimos que las mismas no satisfacen las expectativas sobre ellas depositadas, muy por el contrario sus resultados son lentos, parciales, magros y muchas veces inexistentes ¿Entonces? Comencemos pateando el tablero y parafraseando al historiador estadounidense Frederick Lewis Allen cuando describe magistralmente en su libro «El Gran Cambio» las transformaciones trascendentales operadas en la política tanto interna como internacional, en la económica y en la sociedad de los EE.UU. entre 1900 y 1950, nosotros también necesitamos un «Gran Cambio» político, económico y social pero fundamentalmente generacional, nuestra actual dirigencia es vetusta y esta contaminada, es parte y causante de los problemas a solucionar, por ello la solución esta en los jóvenes ¿Porque ellos? Si ellos porque no están contaminados tienen la fuerza y el empuje que les da la juventud y porque definitivamente son el futuro.

El Papa Francisco I nuestro Papa les decía a los jóvenes «No hay que ser como Poncio Pilato, no hay que lavarse las manos. Tenemos que tener el corazón libre, que pueda hacer lo que piensa y lo que siente. ¡Ese es un corazón libre!» y les reiteraba «Hagan lío, pero también ayuden a arreglar el lío que hacen».

Para ello tienen y saben como utilizar a las Redes Sociales con todo el poder que las mismas poseen de rapidez, de comunicación y difusión que alcanza a toda la ciudadanía por igual y este clamor juvenil si o si cambiará la inercia destructiva que nos domina. Solo haciendo sustentable nuestro sistema de conducción del estado mediante la libertad en todos los sentidos, intelectuales, políticos, religiosos, sociales y fundamentalmente mediante la libertad de mercado lograremos la tan anhelada sociedad del bienestar.

Buenos Aires, 4 de enero de 2022 Diego Lo Tártaro Presidente de IADER