Regiones económicas son el futuro

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Hoy no hay sector económico y social que no tenga reclamos más que valederos, porque están transitando una crisis terminal. Las respuestas a estas legítimas demandas por parte de los funcionarios del gobierno son vagas, pueriles, infantiles en su optimismo e infinitamente alejadas de la realidad.

En el contexto de este colapso y calamidades en que estamos inmersos excluiremos por razones obvias la tragedia y el drama social que vivimos, dos son los sectores económicos que sufren sus más devastadoras consecuencias: las Economías Regionales que históricamente dieron identidad a la Argentina porque fueron las generadoras de su antigua riqueza y proveen las divisas necesarias para financiar parte de los desatinos de las distintas administraciones nacionales, el otro sector las Pymes que fueron y son las mayores empleadoras y generadoras de trabajo, constituyéndose en la columna vertebral de la clase media más prospera y desarrollada que tuvo América Latina.

Cuando hablamos de políticas públicas relacionadas con las Economías Regionales no debe escapar a nuestro análisis que originalmente éramos un territorio gobernado inicialmente por funcionarios del Rey, posteriormente por vecinos acaudalados que se transformaron en caudillos regionales, quienes fijaron sus territorios mediante la ocupación y propiedad de tierras propias, de sus familiares y amigos, determinando luego así definitivamente los limites políticos de sus dominios que se transformaron en provincias, en algunos casos fueron y son dinastías gobernantes que monopolizaron el poder, alejaron a la libertad y dieron miseria y atraso a sus pueblos.

Buenos Aires que integraba una supuesta Confederación Federal gracias al puerto y su aduana monopolizaba el comercio, esto le permitió establecer en la práctica un férreo Estado Unitario. Recién luego de Caseros un caudillo ilustrado como Urquiza da estructura jurídica al país mediante una Constitución acordada en San Nicolás, es cuando ese conjunto de pequeños feudos dejan de serlo para conformar un Estado Federal.

Sin embargo lo que continuo primando en nuestra política de gobierno fue y es el unitarismo, esto se evidencia en que hoy el Gobierno Nacional a través del manejo arbitrario que hace de la coparticipación federal domina a las gobernadores que deben responder sumisamente a Buenos Aires.

Por otra parte existe una realidad insoslayable, hay provincias que son inviables y requieren del auxilio financiero del estado nacional, esta situación las coloca ante la necesidad de que su gobernador deba incondicionalidad a la política del presidente ya que de su voluntad depende el financiamiento del presupuesto provincial, circunstancia esta que provoca desigualdades sociales entre estados provinciales, ahora bien de existir una regionalización por zonas económicas esta situación desaparecería, esto desde luego daría más racionalidad y equilibrio a toda la política en su conjunto.

¿Que consecuencias provocó y provoca esta anómala situación? Que no tenemos un gobierno federal que sepa o quiera coordinar equitativamente el desarrollo de las provincias considerando la diversidad de densidad poblacional, suelo y climas, con gobernadores que están con su mirada puesta en su reelección solo para mantener sus privilegios. Esta situación lentamente fue desarticulando toda la estructura económica y social del país hasta llegar a la situación actual donde la pobreza alcanza al 50% de la población con una estructura social destruida.

Para romper este status quo hay que modificar la división política de los estados provinciales y buscar reordenarlos por regiones económicas, esto con los gobernadores no es viable porque son funcionales y dependientes del gobierno nacional y se desenvuelven en un microclima que los rodea y los aleja de la realidad. Diferente es la situación de los intendentes que si ciertamente están preocupados por su reelección se diferencian de los gobernadores porque tienen trato diario y directo con los vecinos y conocen sus necesidades y problemas, dado a esta posición se pueden transformar en el vehiculo más eficaz, valedero y rápido para comenzar a remontar la cuesta del abismo del unitarismo en el que nos encontramos.

¿Como proceder para comenzar a concretar este propósito? Seria una liga de intendentes a quienes los uniría la homogeneidad de sus economías, en definitiva seria configurar una Argentina por Regiones Económicas, esto modificaría toda la estructura política que hoy limita el desarrollo armónico económico del país al igual que rompería el monopolio político-económico que ejerce Buenos Aires.

El oportunismo de la clase dirigente nos llevó a las sucesivas crisis políticas que arrastramos por décadas, que nos condujeron a este colosal descalabro económico y social, ahora potenciado por la pandemia que deja al descubierto al igual que la bajante del Río Paraná la basura acumulada por años. Por ende llego el momento de poner los caballos delante del carro y comenzar a reordenar tanto desorden y es aquí donde debe jugar el rol fundamental la educación que es la que dará luz y solución a tanto atraso y caos. Así lo entendió en su época Sarmiento quien con dedicación, voluntad y la vista puesta en el futuro junto con Alberdi y otros fueron los arquitectos de la organización nacional que llevó al país a estar entre los más alfabetizados y opulentos del mundo.

Esto provocaría un profundo cambio en la organización, producción y crecimiento de la riqueza, modificaría toda la política fiscal, tributaria y monetaria, seria motivo del desarrollo tecnológico eficiente y racional de todo el sistema de comunicaciones, pondría orden al descalabro de los asentamientos poblacionales y daría solución a las necesidades habitacionales y laborales.

Este propositito también debería ser acompañado por la creación de Bolsas Regionales facilitando así la creación y expansión de las empresas locales que tendrían acceso a socios a riesgo, financiamiento más seguro, extenso en el tiempo y adaptable a sus necesidades que el bancario, situación y posición esta que hoy monopoliza la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

Indubitablemente que esta propuesta es audaz, difícil y compleja y algunos pueden calificarla de temeraria, pero cuando se llega a crisis terminales como la que estamos atravesando se requiere de soluciones heroicas para poder hacer un giro de 180°, solo así el cambio resultara efectivo y exitoso. Desde luego que es también mucho lo que hay que analizar, discutir, evaluar y consensuar.

No podemos continuar ignorando o soslayando la realidad, no dudemos la regionalización del país por zonas económicas modificaría el actual mapa político, descentralizando el poder de decisión que ejerce Buenos Aires y transformando la realidad económica y social que hoy vivimos, se acrecentaría y fortalecerían los localismos y tradición cultural. Esta decisión institucional sin duda daría nueva identidad, vitalidad y fortaleza al futuro destino de la Nación.

Buenos Aires, 9 de agosto de 2021 Diego Lo Tártaro Presidente IADER